martes, 25 de noviembre de 2008

Vida para los oídos capitalinos

Tres días dedicados a la ópera en Bogotá fue el espacio que una entidad pública abrió a los ciudadanos para disfrutar de arias desde El Fantasma de la Ópera hasta obras completas como la latinoamericana El Mozote.

Foto: Carolina Perbaq.
El Palacio de los Deportes fue el espacio en el que se presentaron varios cantantes colombianos en compañía de la ganadora de un Premio Grammy, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, sin olvidar la Orquesta Sinfónica de Colombia, entre otros.

Desde 1998 este espacio reservado a la música clásica se abre a disposición de un público que no tiene que pagar ni un peso para deleitarse con los trabajos vocales y magistrales demostraciones musicales. Toda una puesta en escena de un trabajo que implica dedicación y pasión.

Bajo el lema de “El amor en tiempos de guerra” giró el festival de Ópera donde obras de Puccini, Berstein, Gershwing, LLoyd Weber y Mozart fueron puestas suavemente en los oídos de los asistentes llenándoles de alegría y emociones encontradas con cada nota musical. Así mismo, El Mozote, una obra contemporánea en dos actos, que expone una muestra de la guerra en El Salvador compuesta por Luis Díaz, capturó la atención de la gente.

Además, en esta versión del festival se logró exponer de manera más colorida y cercana los momentos cumbres de la ópera donde el público se dejó hipnotizar por las voces líricas femeninas con distintos colores y por supuesto la masculina que le deba otro matiz al asunto.

En conclusión, un festival que cada vez toma más fuerza y que expone el trabajo de los músicos colombianos y la importancia de crear conciencia y mayor cultura frente a la ópera, bajar del podio de estratificación social y ponerla donde todos necesitan de ella. Fue así como el objetivo se cumplió en esta XI versión en la que los oídos de los bogotanos sintieron vida gracias a la música. Como dijo un compañero de la causa “Si con dios basta, entonces nos basta con la música”.

Similar a lo siguientes es lo que se pudo apreciar:




Fantasma de la Opera - Angel de música
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E lucevan le stelle - Tosca
Urcloud.com

viernes, 24 de octubre de 2008

¿Cómo surge la tradicional celebración de Halloween?




Es posible que por muchas generaciones se crea que la celebración del 31 de octubre sólo es cuestión de disfraces y dulces, sin embargo, dicha festividad tiene una historia larga incluso mucho antes de Cristo. En este especial de Aquí En La Calle vamos a recordar por qué la trascendencia de esta fecha hasta nuestros días y nos daremos un paseo por la historia para conocer más sobre el reconocido halloween.


¿Cuál es la historia de Halloween?

Sucede que 2.000 años antes de Cristo existía en el viejo continente europeo la cultura Celta. Sus habitantes creían en el poder de la naturaleza y sus elementos, además tenían no sólo un dios sino varios, por tal razón decidieron dividir su año en 4 partes, la primero se la dejaron a cargo de Imbolc cuya fecha es el 1 de febrero representando el poder de soportar el invierno y de la renovación de la naturaleza. El segundo le corresponde al dios Beltane el 1 de mayo, este dios representaba el fuego por tal razón los celtas encendían hogueras para limpiar su entorno y demostrar su unión con la naturaleza, luego continúa en la mitad de junio al dios Lughnasa quien era el dios de la luz donde se agradecía por la fertilidad de las tierras y la abundancia, y por último, la celebración del dios Samhain, dios de la muerte el 31 de octubre.

Se dice que en ésta última celebración se terminaba el año para los celtas, pero además la noche del 31, la línea entre los seres vivos y los muertos desaparecía para darle paso a una puerta abierta donde éstos últimos podían regresar al mundo de los vivos y solicitar determinadas cosas a los habitantes, entonces los celtas decoraban sus casas con huesos, animales muertos y demás cosas horripilantes para que las almas malévolas no pudieran ingresar impresionadas al ver aquello, quizá suene irrisorio, pero eso es lo que cuentan. Es misma noche los celtas le dedicaban al dios Samhain una serie de rituales donde aparece la intención de usar sobre ellos pieles de animales y elementos naturales para rendirle tributo a la muerte o como dicen otras fuentes, burlarse de la muerte.

No obstante, hay quienes dicen que este dios era a su vez el dios satánico, y que entonces en esa noche los poderes malignos podían ser más poderosos.

Luego, al llegar los romanos con sus creencias, a dichas tierras, quienes también hallaban en la naturaleza la importancia de la celebración, asumieron algunas fiestas de los celtas, pero añadiendo un elemento más, la manzana. Puede que en Colombia éste elemento no sea como tal representación del halloween pero en otras culturas como la norteamericana se suelen comer manzanas recubiertas de dulce.

Después de los romanos, incursiona en la historia la famosa iglesia católica que al comprender la importancia para los habitantes de esta celebración imprimen un nuevo significado al asunto, y lo nombran Día de Todos Los Santos pero corriéndolo un día, es decir el 1 de noviembre.


¿De dónde sale el nombre de “Halloween”?

Se le decía en Inglaterra “All Hallows' Day”, como el Día de Todos Los Santos, pero a su vez a la noche anterior, es decir el 31 le llamaron “All Hallows' Eve" que con algunas contracciones idiomáticas quedó Halloween.

¿Qué pasó después con esa tradición?

Después de todo esto, no paró la cuestión pues en la edad media fue donde surgió el detalle de disfrazarse (sin olvidar lo que hacían los celtas), puesto que algunas personas lo hacían para evitar ser reconocidas a la hora de cometer sus delitos. Luego los irlandeses introducen la famosísima calabaza basada en la leyenda de Jack. Después de todo este paseo de la celebración, es en Estados Unidos donde coge fuerza en 1921, cuando por primera vez se celebra de manera tan masiva.

¿Cómo se celebra hoy el halloween en Bogotá-Colombia?

En la capital colombiana los niños, las niñas, jóvenes y algunos adultos se disfrazan en la noche para salir por calles a pedir dulces en los establecimientos comerciales. En algunos lugares de concurrencia masiva se llevan a cabo algunos eventos como concursos del mejor disfraz. Pero lo importante es que los niños puedan salir acompañados a pedir sus dulces.

La cuestión hoy en día es más comercial que cualquier otra cosa, se disfrazan porque es divertido ser otro ser, se piden dulces porque por lo general a los niños les encanta (y adultos también). En algunas ocasiones los medios de comunicación dan algunas recomendaciones porque además existe la cuestión de que en esa noche los grupos satánicos cogen niños y animales para ofrecer sacrificios a Satanás, no obstante, en su mayoría esta celebración se asume como un momento de diversión, unión y esparcimiento.


DETALLES:

· Halloween viene de la cultura celta, quienes estaban 2000 años antes de que apareciera Cristo, con la idea de una celebración por cambio de año, tributo a la muerte (por miedo o admiración), y honores a la naturaleza.

· La calabaza es el símbolo más común y surge de la historia de Jack pero también porque antes los irlandeses solían vaciar nabos e introducirles velas para iluminar los caminos esa noche, pero fueron los norteamericanos que prefirieron las calabazas por que son más fáciles de vaciar.


· Disfrazarse viene de la intención de rendirle tributo a la muerte, así como de ocultarse o ser otra persona aquella noche para distraerla.


· El hecho de pedir dulces o el popular “truco o trato” donde se pide algo y si no es obtiene se hace una maldad, nace de los celtas pues ellos dejaban en las entradas de las casas alimentos y bebidas para los muertos que esa noche regresaban al mundo de los vivos.

Click Aquí: Halloween en China
Click Aquí: Halloween en Nueva Zelanda

domingo, 28 de septiembre de 2008

Gaitán vive sobre las tablas y entre telones

El famosísimo 9 de abril de 1948 en que fue asesinado el caudillo Jorge Eliécer Gaitán en una esquina del centro de Bogotá, ha trascendido en la memoria y es hoy en día un tema que sigue dando de qué hablar y reflexionar. Tanto así que se creó una obra de teatro, más exactamente una puesta musical donde ponen en escena hechos que hacen recordar la vida y obra de ese personaje nacional.

En el teatro de Colsubsidio se lleva a cabo la obra Gaitán, el hombre a quien amé, dirigida por Rob Barrón de la compañía Misi Producciones. La obra refleja un contexto vivido en Colombia con el caudillo, pero a partir de su señora esposa, doña Amparo Jaramillo, quien debió enfrentar al lado de él todas las circunstancias a las que se enfrentaban social y políticamente atravesado por el hilo del amor entre ellos dos.

Con apoyo de investigaciones y de algunas cartas incluso de la vida real, ésta obra logró impactar al público por su montaje y temática, se considera hasta el momento por algunos medios de comunicación masivos y el público como una de las obras más interesantes de este año al mostrar algo esencial del país.

Este musical cuyo elenco lo conforman 48 artistas y 16 músicos, mantiene desde el comienzo hasta el final esa nostalgia de aquellos tiempos en que un hombre podía ser un verdadero líder del pueblo, donde logró sembrar esperanzas para éste. Con el atuendo de época, con la música que produce escalofríos, con el cambio de escenario en cada parte, y con el orden de flash back como empieza introduce al público en un estado en que la sensibilidad es tocada.

El momento más conmovedor dentro de la obra es aquél en que la hija de Gaitán sale con sus lágrimas entonando una canción sobre su padre, es así como el público estalla en aplausos y sentires nacionales. El profesionalismo de los actores, el baile, la coordinación, la transmisión de una mensaje, eso y más es lo que se ve en Gaitán, el hombre a quien amé.

Visitante del blog: ¿qué obra le ha gustado demasiado y por qué?

viernes, 19 de septiembre de 2008

Cancelan NIN

Algunos seguidores de Nine Inch Niles están desilusionados porque dicha banda ha cancelado concierto en Bogotá y en otras dos ciudadades latinoamericanas, las razones se desconocen, Tu Boleta está devolviendo el dinero. Fin del mensaje y sin palabras...(y yo preciso que digo que las puertas abiertas al rock...qué cosas)

domingo, 14 de septiembre de 2008

La capital con sus puertas abiertas al rock

Lectores, les cuento que me había perdido un poco del blog, debido a mis obligaciones laborales y académicas, pero retomo para contarles algo que desborda emociones.

Si bien Bogotá es el centro activo de la economía y otros sectores sociales, también es uno de los principales escenarios culturales a la hora de la música. Artistas e instrumentos locales luchan por hacerse ver en medio de esos espacios públicos, es más, cada ocho días se puede estar en un evento musical si se quiere y se puede, como por ejemplo este link donde les dejo un recomendado:
conciertos de música de cámara.

Pero a lo que voy, es que la escena rockera este año se ha movido más de lo normal, al parecer desde la visita del reconocido grupo
Iron Maiden a Bogotá, cuyos fanáticos agotaron las boletas rápidamente y a su vez, acamparon semanas antes fuera del parque Simón Bolívar para ver a su banda, es sólo un ejemplo de bandas mundialmente conocidas que dejaron de lado los paradigmas y visitaron Colombia.

Posiblemente otros artistas al ver que Colombia se presta para conciertos masivos y relevantes, se animaron a traer su staff musical y conocer su público en esta zona latinoamericana.

Es así, como en esta oportunidad me siento profundamente orgullosa de haber disfrutado de dos eventos musicales que trascienden la concepción típica, pues nos visitó la finlandesa
Tarja con su tormenta de invierno el pasado 20 de agosto en el Downtown Majestic dejando muy buenos recuerdos entre sus seguidores, y el último fue la banda holandesa Epica, quienes se presentaron el pasado sábado 13 de septiembre en el mismo lugar y que lograron llenar el lugar y emocionar a cientos de los que estuvimos allí (para mí era un sueño).

¿Qué conciertos vienen ahora en la escena rockera?


12 de Octubre: Nine Inch Niles en el C.C Bima

21 de Octubre: Andrés Calamaro en el Parque Simón Bolívar

30 de Octubre: Ratt en el C.C Bima.

3 de Noviembre: Judas Priest en el C.C Bima

No obstante, también vendrán artistas de otros géneros musicales, como por ejemplo
Joan Manuel Serrat con su música protesta el 12 de noviembre en el palacio de los deportes o Kylie Minogue el 1 de noviembre en el gran parque Jaime Duque, como para demostrar que personajes de talla internacional están arribando a Colombia, cambiando la imagen que se creó hace años cuando se decía que no querían venir por que les parecía inseguro, no productivo o sin las condiciones necesarias.

Los colombianos nos había tocado conformarnos con ver los shows por televisión o soñar con tenerlos cerca, pues llegaban a México o Argentina (algunos a Brasil) pero éste hermoso país no entraba en sus giras, hoy en día la cuestión cambia y se le da un nuevo aire y oportunidad a la capital.

¡Qué mejor que en la mayoría de estos eventos el público se ha portado de maravilla! De esta manera es como se les confirma a los empresarios, organizadores y artistas que Bogotá puede ser un gran escenario para los tours de grandes, medianos y pequeños artistas

Cuéntenos, ¿qué concierto ha vivido en Bogotá que le halla marcado?, ¿qué músicos espera aún ver?. Igual si no está en Bogotá: ¡participe!

Gracias.


Post Data: Muy pronto les invitaré a otro blog que estamos armando con un colega, pero bajo la temática del rock, por si les interesa.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Atraviésese a ver qué pasa


Las ciudades grandes, cosmopolitas, congestionadas y atiborradas de movimiento son los espacios donde se desarrolla una de las problemáticas que trataré en esta oportunidad. Aquí en la calle es donde justamente se denota la cuestión, gente que se lanza a las vías llenas de flujo de transporte, impulsadas por un instinto riesgoso de pasar las calles a como de lugar.

Vaya y venga cuando el semáforo se pone en rojo para que los buses, los colectivos, las motos, las bicicletas y demás, pisen el freno dándole paso a los transeúntes que atraviesan de lado a lado las avenidas. Pero si el semáforo autoriza el paso es a los transportadores y no a los transeúntes, todo puede terminar siendo un caos.

Titulares como “aumentan cifras de peatones muertos” o “Índices de accidentalidad no disminuyen en Bogotá” son el registro mediático frente a la situación que se ve todos los días en las calles. Y si nos remitimos a las estadísticas no saldremos librados de notar que cada vez la gente pone en riesgo su vida de esa manera.

En el 2006 y 2007 las cifras ascendieron notoriamente, mostrando que el 83% de peatones habían muerto a causa de accidentes de transporte público o por imprudencia en el cruce. Y que por lo menos un peatón muere cada día en la capital intentando pasar una calle, según el Fondo de Prevención Vial y la Secretaría Distrital de Movilidad.

A veces en cifras uno ni siquiera alcanza a ver la dimensión del asunto, sólo hasta cuando le toca a uno, ya sea por que le pasó a un familiar o a un conocido, e incluso a sí mismo. Hace un par de meses el canal City Tv mostraba una sección en su noticiero donde ponían en evidencia la imprudencia de las personas al cruzar una calle. Ciudadanos que no vieron o no quisieron pasar por un puente peatonal a pocos metros o en su defecto, el cruce con las líneas de cebra semaforizado.

Personalmente he visto ya demasiados accidentes o situaciones impresionantes, la que más me alarmó fue cuando vi a una mujer embarazada que iba con un niño de la mano corriendo por la mitad de la vía mientras los carros venían a escasos 3 metros. O como ayer, que noté a una joven impulsando a su acompañante a pasarse la calle aún sabiendo que venía una moto a pocos pasos de ellas.

“No paso por los puentes por que me dan miedo, y pues… si los cruces con el semáforo están muy lejos, prefiero pasar en la mitad de la cuadra” me dijo Edelmira Baquero quien vive en la capital desde hace más de 40 años. Sus hijas y esposo viven con la zozobra y el temor al saber que ella arriesga su vida todos los días.

Las entidades públicas han implementado campañas educativas (la más curiosa fue la de poner actores en las calles disfrazados de estrellas negras con avisos que anunciaban el error que cometieron), también comparendos tanto de dinero como de asistencia a talleres. Pero el problema persiste, por que no hay conciencia social.

Señor(a) visitante, cuénteme, ¿cómo se ha arriesgado usted pasando una calle?, ¿alcanza a pensar antes lo que puede llegarle a pasar?, ¿será que estoy exagerando en el tema?, ¿qué ha visto que ha pasado en torno a esto?.

Debo admitir que yo misma me he atrevido a cruzar corriendo una calle antes de que los carros avancen, y puede que no hallan más opciones. No alcanzo a pensar qué puede pasarme si me enredo al correr y caigo o si la distancia calculada a la otra acera estaba más lejos y siento los carros muy cerca. Pero una vez, por despistada más no por imprudente, sí me alcanzó a golpear levemente un carro que no ví…y me dejó pensando hasta qué punto uno puede reaccionar ágilmente y cómo hacerlo.



domingo, 27 de julio de 2008

“¿Qué hubo marica?” o “¿y qué más marica?”


Dejando de lado las noticias locales, la farándula nacional y demás temas que trato aquí, hoy me dio por escribir sobre un tópico que me rondó en la cabeza desde que empecé a ser muy consciente del hecho social.

Niños, niñas, jóvenes y adultos usan un término como si fuera cosa normal, el “marica” se ha convertido en una de las palabras más usadas en colegios, universidades, entornos laborales y sociales. Se ha vuelto tan “normal” que la vez en que me quedé pensando en eso fue por que iba en un bus y dos jóvenes con uniforme se hablaban y trataban así.

Según la real academia de la lengua española el término –marica- en primera instancia se remite a un pájaro llamado Urraca, y sólo hasta el tercer sentido se encuentra el significado que le da vida a una de las expresiones más comunes hoy en día, “Hombre afeminado y de poco ánimo y esfuerzo” ó “hombre homosexual”.

Tanto mujeres como hombres usan el término, y lo han convertido en algo tan “normal” que así no sea necesario usarlo, lo ponen en muchas de sus frases y diálogos. ¿Acaso saben que el decir “marica” hacen referencia a una condición sexual?. Yo creo que sí, no tanto porque hallan buscado sino porque el prejuicio social lo ha extendido a todos los estratos y dimensiones de la comunidad, y en muchas de esas ocasiones bajo un tono burlón o de insulto o rechazo.

Queramos o no, la cosa cala profundamente cuando se encuentran los contrarios en ideologías, pues la palabra termina siendo una especie de relajo que no pretende pasar de más, pero que en el trasfondo genera una mentalidad de insulto y agravio e incluso un rechazo psicológico cuando el término asume su situación social.

¿Será que aquellos dos jóvenes que escuche en el bus eran ambos homosexuales?, ¿Hasta que punto llegara la palabrita en nuestra jerga citadina?, ¿Qué solución se le puede dar a esto?, ¿Por qué se genero esto?, ¿Será sólo moda?

Ya veremos cómo prosigue…

Miren:

- "La palabra marica, etimológicamente tiene su origen en lo femenino, en la palabra María; los maricas somos las marías, por eso soy marica porque en esta sociedad machista el homosexual es menos hombre, y serlo es “ser mujer”, por eso no solo soy marica sino especialmente soy “una marica"

domingo, 13 de julio de 2008

Colombia: país de mujeres con toques de reinas



Que en este país lo que se ve son noticieros llenos de guerra, fútbol y reinas, es cierto. Todos los días se ve casi que lo mismo, con ese mismo toque sensacionalista que le impregnan los medios para poder vender. Y hoy, trasmitieron el concurso de belleza a nivel mundial, Miss Universo 2008.

Aquí la gente todavía se emociona con ver el show, vibran sus nervios al ver una jovencita linda que representa al país en un lugar tan lejano, Vietnam. Hombres y mujeres empiezan a sacar sus cuentas de puntajes o sus posibles 5 finalistas, hasta que llega el momento de decisión en donde toda la emoción se pone a prueba.

Cincuenta años lleva Colombia sin una señorita Miss Universo, y catorce años sin una virreina. Este año había esperanza pues la representante, que se veía hasta en las publicidades; brindaba seguridad, belleza, carisma y espontaneidad, algunos afirmaban que esta vez había una oportunidad.

Desfiló dentro de las 80 participantes, y quedó elegida dentro de las 15 semifinalistas, y como raro las sorpresas no dan espera, poco a poco se acercaron los minutos para el anuncio de las 10 finalistas, y la colombiana Taliana Vargas con su rostro enmarcado de alegría entró.

Desfile de traje de baño… con vestido de gala y sale ella reluciente con un manejo del paso seguro y piruetas con sus telas.

Vargas quedaba dentro de las 5 finalistas, entre ellas Venezuela, México, Rusia y República Dominicana. Antes de terminar el concurso, la miss Universo estaba entre la venezolana y la colombiana, hermanas de América del sur.

Y entonces, nuestra representante quedó de virreina, uno de mis acompañantes quedó decepcionadísimo al saber la noticia pues juraba que este año sí nos traíamos el título para la casa. Entre tanto los presentadores de un canal de televisión privado afirmaban que el título era de destacar, pues Taliana sobresalió y nos quitó de encima 14 años sin una virreina por lo menos.

Amanecerá y veremos en la sección de farándula todos los detalles del evento…(como raro, donde lo mínimo será media hora dándole a la noticia)

A todas estas, con el temita, me surgió una inquietud que es tan vieja como la profesión de las prostitutas, me refiero al concepto de belleza, en medio de tanto show, color y baile el presentador dijo “la belleza está en los ojos de quien la observa” y pienso que ante algo tan relativo, (aceptando entonces que los jurados deben acceder a tomar su decisión de manera tan subjetiva) ¿puede por lo menos existir un canon básico general de belleza?, de ser así, ustedes señores, señoras, señoritas y jóvenes:




¿Cómo hacen para definir que algo es bonito o no lo es?



Gracias.
*Foto: cortesía de un medio de comunicación colombiano.

lunes, 30 de junio de 2008

El fútbol. Los hombres. Las mujeres. El televisor.


Nada qué hacer. Tan pronto cuando se ve una pelota entrar a través de un arco los gemidos, gritos, palabras, aplausos, manotazos, y demás salen en reacción desencadenada en los seguidores del deporte más popular, el fútbol.

Los admiradores, o seguidores, se ubican por 90 minutos frente a las pantallas como hipnotizados, como zombis paralizados hasta que la vida vuelve a ellos en cada instante de posible gol, ya sea del equipo contrario.

Yo que me puse en el ejercicio de sólo observar a las personas mientras pasa un partido noto con asombro que la escena es aparentemente simple, quizá por que muchos se acostumbraron, pero a su vez es de analizar.

Empecemos. ¿Cuándo se ha visto que a nivel mundial se unan tantas almas en un mismo interés deportivo?, comenzando por ahí ya sabemos que el fútbol es un deporte que mueve masas.

Sigamos, ¿por qué razón los hombres son el grupo humano que más se inclina por este deporte?, ¡caray! Sí, son los hombres los que se desviven por un partido de fútbol, paran sus trabajos, paran el tráfico, dejan de caminar, olvidan sus deudas y problemas y entonces se vuelven seres dedicados con todos sus sentidos a una pantalla.

Continuemos, ¿por qué la gran mayoría de mujeres no se desviven por un partido de fútbol?, mientras eso sucede ellas siguen trabajando, siguen cuidando de sus hijos o cocinando, o como algunas, se dedican a metérseles por los ojos a sus novios, esposos y “amiguitos” vestidas seductoramente en vano.

La pantallita, se vuelve leal amigo del seguidor, donde deje de funcionar recibe golpes y hasta patadas de repuesto. Pero la maquinita es la que trasmite el partido, así que en cualquier esquina de un centro comercial se puede plantar un hombre a gozarse su partido.

Debo admitir que en determinado momento me dio risa ver aquello, estaba sentada en un restaurante con un hombre y entonces, un posible gol de su equipo y los 8 hombres que allí estaban elevaron al mismo tiempo un gritico entre sufrimiento y decepción mezclado con rabia e impotencia que me pareció cómico, además completando el cuadro a 4 de los 8 hombres les acompañaba una mujer que estaba con su mano en la cara de aburrimiento y mirándose al espejo, o mirando la cena, o mirando a su hombre.

Lectores… no por nada era mi pregunta de la encuesta, que no supimos cuántos era hombres y cuántas mujeres pero si comprobé que la pasión y la alegría mueven a quienes son seguidores mientras que la indiferencia a quienes poco les interesa.

Y al final, me queda una sensación de circo, ustedes ayúdenme a responder las preguntas.
*La fotografía es cortesía de Schmutzigale. Gracias.

domingo, 22 de junio de 2008

Sintiéndose el centro de Bogotá. II parte




Caminando derechito por la séptima, entre tiendas de ropa y restaurantes, se llega por fin a la gran congestionada y reconocidísima Calle 19.

Un río de cabezas pasando para arriba y para abajo, unas con pasos lentos y meditabundos, otras con pasos ágiles y estrepitosos, pero todas en la misma calle que abarca desde la carrera 3 y hacia abajo pasando la carrera 30.

Es uno de los sectores más movidos, cerca de allí hay gran parte de universidades, centros educativos, plazas, centros culturales, transmilenio, centros comerciales donde hay desde tatuadores hasta discos, y bajando uno se encuentra con las mujeres de mini falda listas a un cliente tímido.

Si por algo me gusta el centro es también por su variedad de personajes que se pueden encontrar, los chicuelos que vagan por las calles, los universitarios con sus atuendos extraños y destacables, las mujeres de mil formas, colores, y estaturas, los hombres de toda índole en sus vestimentas y demás.

Pero el paseo seguía, por eso la caminata debía seguir avanzando hacia el centro histórico de la capital colombiana, derecho por la misma séptima se encuentra uno con el edificio del canal Ci ty Tv y la avenida Jiménez en cuya esquina se la pasan los comerciantes de piedras preciosas ofreciendo y comprando. Cada vez que voy al centro, debo aceptar que, me obligo a comer las ricas empanadas que son de pollo o carne, recién hechas.

Luego, se llega a la plaza de Bolívar, lugar en donde se concentra a su alrededor el Capitolio Nacional, sede del Congreso de la República, el Palacio de Justicia donde está la Corte Suprema de Justicia, el Palacio Liévano, lugar en el que se encuentra la Alcaldía Mayor de Bogotá, también están la Casa de Nariño y el Palacio de San Carlos (Cancillería).

La inmensa Catedral Primada da la bienvenida siempre a las multitudinarias marchas (que ya hemos narrado en el blog) y además hogar de cientos de palomas blancas y grises que hacen magistralmente sus danzas en el aire cuando bajan en búsqueda de alimentos.

Si se está en aquél lugar cerca de las cinco y media de la tarde, el panorama es hermoso, el sol empieza a caer y las nubes dejan sus tupidas visitas entonces el cielo es claro, inspiración de pintores, poetas, enamorados, y hasta extranjeros. Las fachadas de los edificios se tornan anaranjadas al caer la tarde y las escaleras de la Catedral invitan a quedarse sentado viendo pasar el tiempo.

Dejaré hasta este punto de la descripción, por que el resto del centro histórico merece su tiempo y su recorrido lento, pero les dejo la invitación a darse esa caminata quienes viven en la ciudad o a los visitantes, y si usted es una de esas personas que está lejos de Colombia, entonces dedíquese a soñar con lo leído, pues a diferencia de películas que hablan muy mal de Colombia, yo les cuento que un simple paseo como el narrado aquí puede ser uno de los andares más agradables que se puedan tener.

Hasta Pronto.

sábado, 24 de mayo de 2008

La tierra se movió en Bogotá

(Perdonarán los lectores asiduos que esperaban en esta entrega la segunda parte del texto sobre el centro de Bogotá, pero considero por ahora más importante renombrar el sismo ocurrido hoy)

El Reporte.


A las dos de la tarde y veintiún minutos, hoy sábado 24 de mayo de 2008 tembló en Colombia registrando 5.5 grados en la escala de Richter, el epicentro se originó en El Calvario, un pueblo ubicado al oriente del Meta, relativamente cerca a la capital. El reporte de las entidades correspondientes es hasta el momento un saldo de 6 muertos y cerca de 14 heridos en el país.

Uno de los municipios que se vio afectado tras el sismo fue Quetame, donde la iglesia se vino al piso y también algunas casas. Debido a las constantes lluvias que se han presentado en los últimos días y sumándole el temblor la carretera de Bogotá a Villavicencio se encuentra cerrada a esta hora (8:52 pm) por derrumbes en la vía, el transporte está estancado y las autoridades recomiendan coger vías alternas.

Por otro lado, en la capital Colombiana el sismo deja parte de la fachada del edificio de la Contraloría en el piso, pues el movimiento telúrico provocó su caída. También algunas fisuras en algunas casas y un par de choques de carros que en ese momento transitaban por las principales vías de Bogotá y que no alcanzaron a detenerse. Por si fuera poco, minutos antes del sismo en el centro se presentaba un breve incendio en un edificio sobre la carrera séptima pero éste fue extinguido por los bomberos.

Un taxi que pasaba por una de las calles del centro de la capital quedó sin vidrios y desfigurado cuando cayó sobre él un muro de una casa mientras temblaba, al conductor no le sucedió nada pero sí lamentó lo de su carro.

Los nervios y la incertidumbre se adueñaron de los habitantes bogotanos quienes salieron a las calles en búsqueda de espacios seguros, de hecho hasta en las noticias reseñaron que una persona en medio de su pánico se lanzó desde un segundo piso y en este momento está en recuperación en un hospital.

La experiencia.

“ESTÁ TEMBLANDO ¡MIRE!”, me dijo un señor mientras con su mano derecha simbolizaba el borde del estanque donde el agua se movía con fuerza de lado a lado, cuando él me lo dijo yo ya lo sabía, iba caminando algo afanada persiguiendo a mi acompañante.

Segundos antes estábamos sentados en una silla de cemento dentro de la biblioteca Virgilio Barco cerca al Parque Simón Bolívar. Estábamos concentrados en una conversación, decidí levantarme de la silla y mi acompañante dijo “está temblando salgamos de aquí ya”, para ese entonces no le entendí pero tan pronto sentí que mi cuerpo se movía hacia delante y hacia atrás mi capacidad de reacción se disminuyó debido al impacto que sentí, lo que pude hacer fue caminar muy rápido detrás de él hasta la puerta, mientras miraba los rostros de las otras personas que parecían no entender lo que pasaba.

El piso todavía se movía con mucha fuerza de un lado a otro, me empecé a inundar de mis propios nervios… sentí estallar en ellos cuando el señor me habló y me mostró el agua que parecía tener olas furiosas atrapadas entre los canales. No sé bien por qué, pero sentí la necesidad de frenar mi paso y ubicar mis manos sobre el estanque pues pretendí sentir el poder del movimiento del agua, fue impresionante ver cómo se elevó y cómo se movía.

Salí de ese estado en breves micro segundos por la voz de mi acompañante que una vez más me decía que saliéramos, lo noté muy calmado, consciente y hasta seguro de lo que hacía pero yo ya estaba presa del susto y de todo lo que veía a mi alrededor.

Seguimos caminando por el pasillo mientras llovía y seguía moviéndose el piso, yo no podía dejar de mirar los canales de agua a lado y lado que parecían salirse de su control, creí estar en un cuento misterioso que no dejaba de impresionarme.

Sentí la necesidad de preguntarle a una vendedora ambulante si había sentido el temblor, y entonces ella me dijo “¡Claro!, aquí casi se me caen las cosas”. Quizá fue el hambre o su tranquilidad pero mientras yo seguía asustada mi acompañante devoraba una oblea con la calma del mundo.

Todo ya había pasado, pero yo sabía que se iban a presentar réplicas por ende esperamos un poco en la calle donde pensé que hasta era un buen lugar por que allí no hay edificios. En la acera empezaba a notarse la gente en grupos, con los ojos asustados pero para sorpresa mía nadie estaba tan nervioso como yo y hasta los niños seguían jugando normalmente.

Rearmamos el sentir de esos momentos y desee sentarme pues las piernas me flaqueaban, casi media hora más me duró el susto mientras iba en el bus para mi casa, y al llegar dedicarme a escucharlos a todos y nadie me escuchó a mí. Por un lado, no quería contarles para no alarmarlos.

En fin, como dijo un periodista de un canal local: “Este fue un sábado muy movido”.

Conclusiones:

1. La gente de Bogotá aún no está preparada para saber afrontar un sismo por que gran parte de ella entró en pánico.


2. Todas las comunicaciones telefónicas dejaron de funcionar impidiendo saber sobre otras personas, eso demuestra que en momentos así llamar es lo que menos se debe hacer, hasta lo dijeron en las noticias.


3. El señor alcalde de Bogotá pocos minutos después del sismo estaba tan desorientado como yo, se notó en la entrevista que le hacían en la radio, y me pregunto… ¿si él, para ese entonces, tampoco tenía mucha información ni había activado el plan de emergencias entonces qué podíamos esperar los ciudadanos?


4. Una vez más, el medio de comunicación masivo realmente efectivo fue la radio.


5. El trafico vehicular puede ser un caos ya que los semáforos se desprogramaron por completo.


6. Los noticieros de televisión en la noche eligieron mostrar más la aparente muerte del guerrillero Tirofijo que lo del sismo.

¿Usted cómo vivió el temblor?
Cuéntenos

sábado, 17 de mayo de 2008

Viviéndose el centro de Bogotá. I Parte


El centro de toda gran ciudad es no sólo el lugar más congestionado sino también el más popular, visitado, explotado, distinguido… e interesante. Por eso hoy le dedicaré este espacio al centro de la capital Colombiana.

El centro de Bogotá se determinó así por muchas razones, entre ellas y la más relevante por que allí se congregan una serie de entidades públicas y privadas que hacen de aquél lugar un cosmos multiacción (obviando todos los hechos históricos que allí ocurrieron…por ejemplo la muerte del caudillo Gaitán en 1948 o la toma del palacio de justicia en 1985). La cantidad de comerciantes de todo tipo y la circulación de mucho transporte sugieren un panorama pesado, pero el centro también es un lugar de entretenimiento, basta con mirar la cantidad de personas y sus diferentes atuendos, culturas y rostros para comprobar que a la vuelta de la esquina podemos hallar lo que jamás se nos había ocurrido.

El recorrido...

Partiendo de la esquina de la séptima (la misma que se ha llenado de infinidad de marchas) con calle 39, donde queda el Parque Nacional, emprendí mi caminata un viernes en la tarde con pocas ganas de llegar a mi casa, acompañada de un caballero que prestó sus pies para tal propósito. En este parque se ven jóvenes universitarios de la Javeriana, la Distrital, el Politécnico y muchas otras, dedicados a descansar en el pasto, a jugar en las canchas o raramente a leer o a estar solos un rato.

Otros en cambio, usan el parque para almorzar o tomar las onces, y otros para asustar y hacer sus pecadillos. El caso es que tiene un reloj en el centro que nunca da la hora y varios puestos de comidas.

Siguiendo hacia el sur, por la misma carrera séptima se funde con la carrera 13 justo donde está el Museo Nacional que hace mucho tiempo era una cárcel y ahora guarda muchos elementos de la historia colombiana, también se encuentra el hotel Tequendama conocido por su ímpetu. Unas cuadras más y los pies ya empiezan a sentir el peso, pero luego del Museo sigue el parque Santander cerca del Planetario Distrital y antes de la gran torre Colpatria.

“Yo no me subiría a los últimos pisos de ese edificio, me daría vértigo” dice mi acompañante mientras hacemos planes de ver una buena película como por salir de la falsa rutina. De noche la torre se viste de colores que cambian cada 4 segundos.

Luego, continuando con el camino hacia el sur, avanzamos hacia la famosa esquina del Terraza Pasteur, centro comercial antiguo donde hoy en día residen una serie de almacenes entre bares y demás. De hecho antes de esa esquina todos los fines de semana el parqueadero deja de existir para darle paso a un exótico mercado de las pulgas que se volvió otro símbolo del centro.

Los pies a esas alturas ya me pedían un descanso pero la gana de caminar seguía… por eso más allá se encuentra el Teatro Jorge Eliecer Gaitán donde se llevan a cabo conciertos como el de la banda holandesa Whitin Temptation que se presentaron hace poco en Bogotá, o también algunas obras de teatro del Festival Iberoamericano o incluso eventos artísticos de la Secretaría de Cultura.

Unos pasos antes del teatro está la cinemateca distrital donde todos los días se pueden ver películas de casi todos los géneros, lugar emblemático para los empedernidos cinéfilos que siguen de cerca especiales y ciclos de temáticas amplias por un precio cómodo.

Con mi compañero hallamos en cada calle la posibilidad de decenas de fotografías para cumplir con nuestra maratón de fotos juntos, por eso sin pensarlo tanto sacamos cámara y apuntamos a nuestros objetivos sin temor, sí es cierto que el centro es aparentemente muy peligroso por los robos y los habitantes de las calles pero basta con tener los ojos bien abiertos y el olfato de atención como para no parecer un despistado y ser presa fácil. De hecho, yo que tanto he vivido el centro de mi ciudad no he tenido ningún problema de esa índole hasta ahora. Pero más vale prevenir.


- Puse muchos links por que me parece que si alguno quiere ahondar en el lugar pueda hacer click y conocer algo más sobre el mismo. Gracias.

lunes, 14 de abril de 2008

¿Cómo es la gente en Bogotá, cómo es la gente fuera de ella?


Si bien este blog está dedicado principalmente a Bogotá, como capital de Colombia, en esta oportunidad es necesario remitirme a otro espacio diferente, una ciudad menos poblada y más rural.

Salir de Bogotá, ya sea por cuestiones de trabajo o paseo es una opción para respirar otro aire. Tunja, ciudad dentro del departamento de Cundinamarca es un lugar que a mi parecer resulta amena, grata y con una magia especial.

Sí, la arquitectura es hermosa, muy estilo colonial desde sus casas hasta sus calles. Sí, un pueblo pequeño pero donde toca transportarse en taxi o en bus, es decir, que no es tan pequeño como la pintan. Y aunque en Boyacá dicen que siempre hace frío pues Tunja no se queda atrás, sin embargo, como me dijeron algunos de sus habitantes “últimamente no hace frío, más bien hace mucho calor…de pronto es el cambio climático a nivel global”.

El tema relevante en esta ocasión no es salir de Bogotá, tampoco la arquitectura y menos un paralelo climático (digamos que ese eran tan sólo un bosquejo de contexto) pues lo realmente relevante en este texto es la gran diferencia que se siente al ser bien tratado.

Tal y como suena el asunto se torna complejo, alguien que viva en Bogotá estará ya acostumbrado(a) a caras serias, palabras secas, saludos cortos y cierta inseguridad constante entre la muchedumbre. Pero yo, que salí de la capital por un tiempo noté algo que fue extraño: la gente era amable y no dudaba de serlo. Una sonrisa era el recibimiento y si no, era un saludo lleno de respeto mutuo. No les daba miedo sentarse a hablar con uno en la calle, y menos en un ascensor.

Eso me hace pensar que la gente que vive en la gran ciudad y la gente que vive en otros lugares de Colombia son diferentes (obviamente) pero por cómo influye la sociedad en nosotros. Si estamos en la gran ciudad somos seres totalmente individualistas, cerrados, serios y hasta intolerantes, ¿por qué? Sucede que estamos bombardeados por muchas razones que nos hacen ser así:

  1. Rodeados de una costumbre materialista y consumista que nos aleja del sentido humano.
  2. Inseguros por creer que cualquiera nos puede robar en cualquier lugar y momento generando desconfianza y algo de delirio constante.
  3. Ritmos de vida acelerados que nos hacen olvidarnos de que fuera de nosotros también hay otros mundos andando.
  4. La indiferencia frente a los hechos de los demás, sean positivos o negativos.

Sé que estoy generalizando, pero es lo que se ve todos lo días. En cambio, saliendo de Bogotá el panorama cambia y se despeja. En Tunja, por ejemplo, siempre me topé con personas amables, dispuestas a ubicarme dentro de su ciudad, entregadas a atenderme bien y sobre todo con una calidad humana que era refrescante.

Me atreví a preguntar a un residente de Tunja que por qué solían ser tan amables con el resto de personas, y él me respondió que la vida que se lleva allá es más tranquila, se corren menos riesgos y además, la gente disfruta vivir, por eso se les nota hasta en un saludo. No sé hasta qué punto tenga razón, pero lo que por experiencia vi me dejó impresionada.

Aún no sé que piensen ustedes señores lectores y damas, pero deseo saber su opinión por que la situación de verdad me ha puesto a pensar.

¿Usted se ha puesto a pensar cómo es la gente en Bogotá…?



*Las fotos publicadas son de la ciudad de Tunja.

domingo, 30 de marzo de 2008

Músicos de bus en bus

En Transmilenio no se pueden subir por obvias razones pero en buses y busetas se ganan la vida a punta de notas musicales y ritmos conmovedores. Algunos usan la balada y otros las cadencias sonoras de la música andina pero todos cumplen su función: ser músicos de bus en bus.


Aquellas personas, en su gran mayoría, lo hacen por que buscan esa forma de trabajo para sostenerse económicamente. Y en torno a esa necesidad se forman historias que dan para muchas otras creaciones. A veces, respaldan su trabajo diciendo que es la manera en que pueden llevarles la comida a sus familias o que el dinero que recojan será para pagar una habitación dónde dormir.

Se suben al bus con o sin permiso del conductor, ya sea por la puerta de entrada o de salida, piden disculpas por interrumpir el viaje de los que allí van. Y empiezan a entonar líricas y a tocar instrumentos carcomidos por el uso y el abuso. Algunos demuestran tener gran talento mientras otros disfrazan su poco talento en medio de fuertes sonidos y otras estrategias, igual el objetivo es entretener.

Los hay de varias formas:

1. Los que usan sus trajes que inmediatamente identifican la música que tocarán ante su público, por ejemplo si tocan música llanera entonces usan sombreros y camisas blancas, acompañados de un pañuelo rojo.

2. También hay los que cargan los instrumentos sin importar cómo son. Incluso he visto en la calle 100 con 127 a un par que se cargan el arpa y las maracas. Uno podría pensar que resulta muy difícil subirse a un bus por la puerta trasera con un ¡ARPA!, pero ellos ya cogieron la habilidad y agilidad de hacerlo.

3. Hay aquellos músicos que sin instrumento y vestuario apropiados se suben sin pudor a cantar a “a capela”. Sacan desde sus cuerdas vocales notas musicales y entonan con fuerza para poder ser escuchados a pesar del ruido de la calle.

Algunas de las historias que narran para contar por qué son músicos de buses:

- Son padres o madres cabezas de familia y deben sostenerla.
- Son líderes de algún grupo para alcohólicos y drogadictos en proceso de rehabilitación.
- Son músicos que quieren ser conocidos.
- Son personas que buscan dinero para pagar su sostenimiento.
- Estudiantes que con la ganancia pagan sus estudios.
- Personas recién salidas de la cárcel
- Desplazados por la violencia que necesitan ubicarse en la gran ciudad.

A veces, si uno no les da dinero entonces viene como respuesta una mirada de agravio. Pero si se les da entonces agradecen con una sonrisa y un “que Dios le bendiga”. La cuestión es la misma, ahora es; entretenimiento + riesgo = ganancia.

El público resulta todo un grupo crítico que aplaude si le gustó el show o que ignora al músico si no le gustó. Pero este panorama puede llegar a demostrar muchas cuestiones, por un lado que estamos viviendo en un país donde no hay oportunidades laborales para personas de bajos recursos que no tienen estudios (es más ¿acaso las tienen quienes sí son estudiados?), y por otro, que los colombianos son tan “verraquitos” que buscan las mil formas de salir adelante a pesar de las circunstancias.

¿Si se les da dinero uno contribuye a su búsqueda de calidad de vida o más bien a su pobreza?, ¿cuánto lograrán sostenerse con la ganancia?, ¿qué tan reales son las historias que respaldan su trabajo?, ¿se convierte para ellos en costumbre después de la necesidad, de ser así, entonces no buscan mejores opciones de trabajo?. Son sólo algunos de los interrogantes que surgen al ver este cuadro social, preguntas que al parecer no se le dan respuesta aún.

Ahora usted, señor o señora o señorita o joven visitante puede contar en éste espacio qué le ha ocurrido con los músicos de bus en bus, aquí usted puede intentar dar respuesta a las anteriores preguntas y si quiere, plantear otras, la cuestión está en que de seguro usted ha vivido este tipo de experiencias que sólo ocurren en la calle. Cuéntelas.

lunes, 17 de marzo de 2008

El arte de la fuerza de la sangre colombiana

Lunes 10 de Marzo.

Siete de la noche.

Transmilenio era la mejor opción que tenía para llegar al Auditorio León de Greiff en la Universidad Nacional, sólo que llegué muy temprano y entonces viajé de estación en estación hasta dejar pasar el tiempo. Un bus rojizo lleno de personas que en su mayoría estaban todavía con gotas de lluvia, tenían en sus rostros marcas de cansancio.

Ocho de la noche.

Con total asombro una persona me ubicó en mi silla dentro del teatro ayudada por una mujer que muy amablemente iba organizando a todos en las sillas que quedaban más lejos del escenario, por que eran las más baratas.

Momentos antes de empezar la obra de teatro tenía ya tres cosas en mi cabeza: la primera que esperaba ver una obra de teatro en sí, la segunda que hacer planes uno sólo también es muy cómodo y liberador, y por último, que una pareja de jóvenes no bogotanos me habían pedido que por favor me cambiara de silla para que una acompañante de ellos pudiera estar cerca a lo cual me negué.

Nueve de la noche.

Aún la gente llegaba, ya se veía más lleno el teatro. Los que habíamos sido puntuales empezábamos a cansarnos. Me leí dos veces el programa y cada vez comprendía mejor que no iba a ver ninguna obra de teatro propiamente sino una muestra profesional de danza contemporánea. Lo pensé dos veces y terminé cambiándome de silla. Continué esperando mientras oía algunos vals en mis audífonos, música oportuna para el momento.

¡Y empezó por fin! Doce jóvenes con talento se lanzaron al escenario sin ningún temor aparente y cada uno en su mismo cuerpo reflejaba la fuerza y delicadeza de los ritmos que los hacían moverse con un mensaje en cada presentación. Una antología coreográfica que desplegó imaginación, crítica y colorido.

Variables tonos musicales fueron las cortinas que adornaron a los artistas, y ellos a su vez iluminados por sus formas y siluetas. Siete fueron las presentaciones: Antípodas, Eidon, Danza No Danza, Las bromas de Dios, Del orden al caos, Pegaito al pick up y El sueño de nuestros ancestros fueron el lanzamiento de este grupo llamado El Colegio del Cuerpo.

Sin apreciar aún la magnitud del evento quedé asombrada por su manera de distribuirse entre ellos mismos, pero más por su valentía sobre las tablas. Fuerza era lo que más reflejaban sus pasos.

Mujeres y hombres jóvenes que se estrenaban a nivel mundial en el Festival. Apoyados por una serie de entidades que le permitían por vez primera mostrar su trabajo de manera íntegra. Jóvenes que eran los primeros en toda Colombia en graduarse del programa de Licenciatura en Educación Básica en Danza de la Universidad de Antioquia.

Entre cada salida la gente aplaudía con furor y entusiasmo patriótico (creo yo).

Diez y media de la noche.

Las últimas notas de la canción y los últimos danzares de los artistas. Cambios de ropa más de dos veces, y terminó todo.

Salieron con sus directores o eso creo, Álvaro Restrepo y Marie Delieuvin, agarrados de las manos orgullosos del éxito logrado.

Exhaustos por la velocidad de los ritmos pero sonrientes ante su fuerza de sangre colombiana, que demostraba que en Colombia no sólo la guerra deja sangre sino también que en esta patria hay sangre renovada que tiene fuerza de luchar y demostrar que hay cosas posibles.

Y la gente, aplaudía por minutos largos, algunos incluso se levantaron de sus sillas, otros gritaban y otros silbaban de alegría.

El telón no se cerró, quedó abierto, y la gente ya salía.

Noche fría. Y yo me perdí en Transmilenio (jajajaja) sí, yo que bien lo conozco me dejé perder esa noche y recorrí desde el sur hasta el norte mi ciudad.

Doce de la noche.

Sonreía de la emoción de saber que disfruté de una de las tantas obras del Festival Iberoamericano de Teatro. Todavía tenía ritmos en mi cabeza, un orgullo extraño e inmensas ganas de seguir viendo teatro.

Así se siente también los hechos en esta vieja ciudad.

GRACIAS

domingo, 9 de marzo de 2008

Apertura del Festival de Teatro: sólo un intento


Todo un año preparando el más grande Festival de Teatro, y con ello una serie de bombardeos publicitarios que abarcan desde los países invitados hasta los directores de las obras. En gran medida, este mega evento se empieza con la apertura de un desfile que permite a todos los ciudadanos disfrutar de una amplia gama de artes, coloridos y culturas. Desfile que se realiza en una de las principales vías de Bogotá, es decir, la carrera séptima. Pero esta vez, todos nos quedamos esperando.

Desde las dos de la tarde del día de ayer, estaba la gente alistándose en balcones y calles para poder coger un buen lugar que les permitiera ver cada parte del desfile. Sin embargo, con los extraños cambios climáticos la tarde empezó a cambiar su color cálido a un tono gris que anticipaba lloviznas.

El ambiente se fue animando cuando la Guardia Fantasma* (comparsa musical como de banda de guerra) se ubicó en una plataforma para hacer sonar sus instrumentos capturando la atención de los caminantes. Pero se desgajaron gotas grandes y todos a pagar escondederos y espacampaderos. Más sin embargo, se activó la alarma para los vendedores informales pues ofrecían por lado y lado desde paraguas hasta condones. Sí, lo que leyeron: condones, quizá el vendedor anunció aquello por llamar la atención o no sé, pero lo hizo.

Con la lluvia las comparsas se fueron resguardando, y ya eran las tres de la tarde, por ninguna esquina se veía la gana de empezar con el desfile, y no era para menos pues con mirar hacia arriba bastaba para entender que en toda la tarde no pararía de llover. Artistas y carrozas se veían ya con el maquillaje fuera de lugar y las telas empapadas. Y para ser más sincera aún, no había ni tantos artistas ni tantas carrozas, eso me daba un mal presagio.

Ya habían pasado más de dos horas y las calles empezaban a inundarse. Buscando la manera de no mojarnos pero de poder observar el desfile (por si en serio empezaba) algunos decidimos meternos a un viejo edificio que desde el segundo piso ofrecía una buena panorámica. Y ahí me salve, ya que de ahí en adelante todo empeoró.


Por un momento, cerré los ojos y asimilé ser Fanny Mickey pensando en si cancelaba o seguía con el plan, y la serie de argumentos** que me salieron fueron más a favor de cancelarlo todo. Cosa que a las cuatro y media de la tarde sucedió. Pues por la carrera séptima no se podía andar, era un río.


La gente que aún tenía la esperanza de ver el desfile y que seguía estacionada en la calle perdió todo interés y fueron caminando hacia sus transportes con cara de desilusión. Y otros, menos conformes caminamos hacia el epicentro del desfile para, por lo menos, ver entre bambalinas algo de lo que hubiese sido un buen espectáculo.

Pero ¡no señor!, como buenos colombianos optimistas ante las dificultades se vieron dos o tres comparsas (la banda de los borrachos, comparsas de algunos patrocinadores…) que bajo la lluvia dieron alegría a pesar de todo, danzaron, cantaron, anduvieron y animaron por media hora a los que quedábamos por allí. Esa es la energía de la gente que a pesar de todo sigue sonriendo (aunque arriesgándose).


No se puede culpar a la organización, ni a nadie. El clima fue el que tomó la decisión de impedir la apertura del Festival. Aunque hoy se llevó a cabo el desfile tan anhelado.


Ya en la noche, algunos medios registraron el hecho pero en pequeñísimas notas que ignoraron toda la travesía de los que estuvimos allí, limitándose a una invitación para el siguiente día. Incluso, algunos otros ni siquiera registraron el momento. Ah! Y otros, se centraron en un problema citadino, pues en la calle 26 con Caracas se convirtió (como hace algunos meses) en un caos para conductores que atrapados en sus autos vivieron la inundación debajo de un puente.


Así, fue como yo lo logré ver los hechos. Por que todo eso ocurrió en la calle, donde miles de historias se ven y uno que tanto la transita ni cuenta se da a veces.


Gracias.

* Fotografías del intento de desfile.
** Argumentos que me surgieron:

1. Los artistas podrían enfermarse por el frío de las lluvias.
2. Las carrozas decoradas en papel se desharían.
3. Los instrumentos musicales correrían riesgos de dañarse irreparablemente.
4. Pérdida económica.
5. No había la cantidad de gente que siempre hay en este desfile (¿así será que valía la pena?)
6. La pérdida del maquillaje corporal.
7. Posibles caídas de los zanqueros.

martes, 26 de febrero de 2008

Un Eclipse de Luna que no se vió


La puerta del Planetario Distrital de Bogotá estaba abarrotada de curiosos espectadores que hacían fila con la intención de poder entrar antes de las once de la noche, algunos llegaban solos y otros emparejados, pero el interés por ver uno de los fenómenos más interesantes como la alineación de tres astros y los cambios que esto genera, no daba lugar a esperar en vano.


Sin embargo, desde las siete de la noche la gente había entrado en grandes grupos a la cúpula central del Planetario, aquél ya fue un golpe de mala suerte pues el plan no era justamente ese, sino disfrutar al aire libre del evento que sólo volvería a ocurrir en el 2010.


Las sillas terminaron ocupándose con prisa, y como aún faltaba el momento cumbre del eclipse Total de Luna (10 a 10 y media de la noche) pues astrónomos y asistentes se concentraron momentáneamente en una charla explicativa sobre lo que se presenciaría. Tema que abarcó desde las fases de la Luna, las hipótesis de creación de tal astro, las características de la misma y un sinfín de datos interesantes que iban acercando al público con expectativa al gran momento.


¡Oh Sorpresa! Se acercaba la hora y las predicciones del IDEAM se hacían ciertas, es decir, la capital Colombiana no podría ver absolutamente nada debido a la nubosidad y las lluvias. Y ¿cuál era el plan B?, hacer conexión con México y Argentina para que los bogotanos pudiésemos ver el espectáculo celeste. Pero por acción-reacción la gente se fue levantando de sus sillitas y saliendo con prontitud. El interés se iba.


Pocos quedábamos ya al final, aunque a medida que la gente se iba otros entraban. Igual, el proceso era lento, había que tener paciencia para ver lo que se quería, una luna vestida de rojo y gigante, pero se llegó la hora y el ánimo decayó, pues no era lo mismo verla en una pantalla atravesada que verla con nuestros propios ojos o con ayuda de binoculares.


Con mis acompañantes terminamos huyendo también de allí, pero caminando hacia el norte de la ciudad pudimos, por breves momentos, ver en el firmamento a aquella Luna, única acompañante de la Tierra, ascendiendo a su esplendor, que como lo podrán ver en la única foto* que logré capturar.


Aquí podrán encontrar algo más de información en cuento a medio de comunicación se refiere.

Queda esperar, a ver qué sigue pasando (o no) en la calle…


GRACIAS

*La fotografía muestra el Museo Nacional y si notan bien arriba casi en el centro está la Luna en su proceso de eclipse.

domingo, 17 de febrero de 2008

Pensamientos sobre el día del periodista en Colombia



Nueve de febrero era el día destinado para celebrar una labor que algunos de los seres humanos eligieron: el periodismo. Incluso, la fecha no es tan conocida pues con tantos cambios que se le han hecho parece que la celebración quedara refundida. Sin embargo, algo es claro y es que se eligió ese día por que en 1791 se dio inicio al primer medio de comunicación llamado Papel Periódico de Santa Fe de Bogotá, impulsado por el periodista cubano Manuel del Socorro.


Ya en este 2008, existen por doquier medios de todas las formas para transmitir información (hasta Internet) y no por ello, quiere decir que el periodismo haya evolucionado, si no más bien se ha transformado.


Algunas organizaciones como La Federación Internacional de Periodistas, Medios Para La Paz o la Fundación Para La Libertad de Prensa en Colombia reseñaron aquél día con artículos que hacen balances sobre la actividad periodística, y en otros casos sobre los peligros que deben afrontar los comunicadores a la hora de ejercer su profesión. Esto no es sorprendente, menos en un país como éste, donde hacer periodismo se torna un reto para consigo mismo y con la sociedad.


Se habla de amenazas, censuras, limitaciones, contradicciones, leyes, dudas… pero por más que se examine la cuestión persiste. Alguna vez alguien me dijo que creía que en Colombia era fácil hacer periodismo que por que aquí cada minuto teníamos noticias negativas, como por ejemplo nuevos atentados o secuestrados, etc. Y que por eso suponía que aquí fluía la información y que había mucho trabajo, a esto último no me apondré pues es cierto, sólo que nos adentramos en una cuestión más compleja; los mismos medios para los mismos periodistas (algunos a esto les llaman “roscas”).


En el segundo párrafo de este texto afirmo que hay muchos medios, y pensarán los lectores que con el último segmento me estoy contradiciendo, pero mejor me hago entender ya mismo. Hay medios, sí, hay periodistas, sí. Pero los grandes medios e incluso los medianos y pequeños ya están más que pedidos. Por ello, para los aprendices de esta labor resulta complicado poder laborar por lo que estudiaron.


¡Qué ironía, hay muchos medios en esta década y no hay muchas opciones laborales para los periodistas!, ¿será que eso quiere decir que hay saturación de nuevos periodistas?, o ¿será que no hay tantos medios como se puede creer?...

Así pues, sólo queda dar esperanzas para todos ellos, pues se supone que ya metidos en esto deben enfrentar al mundo entero. Por ello, les doy mis felicitaciones por querer ser valientes, y espero honestamente que eso les dure por mucho tiempo. Saludos a todos los periodistas colombianos que bajo una correcta ética y un sentido social pluralista luchan contra la "transformación" de la comunicación nacional.

He dicho.

Gracias.

martes, 5 de febrero de 2008

Pa´ donde va Vicente, va la gente; Marcha del 4 de Febrero



Toda la algarabía antes de un lunes que prometía ser diferente. Medios de comunicación atiborrados de invitaciones por doquier y centenares de personas que sin más, asistieron a la que hoy es llamada la marcha con mayor participación en la historia de Colombia.


Cuatro de la mañana y la radio ya incitaba a salir aquél día a una marcha. Marcha que muchos no entendieron, como pude darme cuenta. Y que incluso yo tampoco comprendía muy bien. Algunos estaban decididos a comprar sus camisetas (incluso bajo engaños no aceptados), y otros decididos a enfrentar el agobiante sol todo por inundar las calles de la capital colombiana.


En un momento, la gente simplemente ya no se distinguía, la carrera séptima con 39, en el parque nacional, fue punto de encuentro para más de uno, y allí siendo las 12 del meridiano hacia pensar que la cuestión iba para largo. Una inmensa mancha blanca. Oh! Quisiera decir que me sorprendí al ver tanta gente, pero no!, no me sorprendí. Por que sencillamente eso esperaba, con tanta invitación, cómo no iba a salir el pueblo a sus calles a caminar y gritar y ensuciar y cantar… en fin.


Pasos iban, pasos venían, calor asfixiante, comercio informal por montones, banderas con más de un anuncio político escondido, niños, perros… a donde se mirara: gente. Unos con coros de odio, otros con el tan recordado himno nacional, y otros inmiscuidos en medio de sus silencios tímidos.


Sí, yo fui, esta bien, no enmarañada de tonos claros, por el contrario (y sin pensarlo) yo era uno de los escasos puntitos negros entre tanta blancura. Salí por ver este fenómeno que me conmovía las entrañas de la opinión. Quería estar entre el pueblo, entre la gente que sin molestia salía a marchar. Quise mezclarme y mimetizarme, quise simplemente observar. Por solidaridad con mis acompañantes me lancé a preguntar con la naturalidad que me cedía la confianza inesperada de los bogotanos, y sus respuestas (debo admitir) me asustaron.


Cabe aclarar con mucha fuerza que respeto ante todo la palabra del ser humano, y lo seguiré haciendo sin la menor duda, pero sus respuestas sí que me hicieron bajar mi ritmo de caminante. Algunos me dijeron que salían por que los medios lo habían pedido, así, nada más, ya luego remataban diciendo que “por la paz de Colombia, que por la liberación de los secuestrados, que contra un grupo guerrillero en específico, que por las familias que sufren, que… que… que…”. Caray! Volvemos al tema: la influencia de los medios masivos de comunicación. Maravilla de invitaciones. Y yo hasta aquí diré (sarcasmo).


La gente sonreía, sus rostros enmarcados en sudor demostraban ganas de decirle al mundo que sí se podía luchar. Conmovedor. Y el mundo, se unió. Los pies medio cansados, la garganta seca, y mi incómoda sensación personal por cuestiones que no competen aquí, me hicieron centrarme en mi labor de observadora entregada. Saqué mi cámara fotográfica y a captar imágenes que no creo se repitan con la misma ovación. Por ello, aquí podrán encontrar un registro fotográfico de la marcha.


Al final, ya en la tarde, los parlantes se destaparon y otra vez el himno. Bien, era tiempo de despedirme de mi tan anhelado centro de Bogotá. Sin un peso en el bolsillo y con la angustia de mis obligaciones, salí lentamente hacia un paraíso: el chorro de Quevedo. No aguanté las ganas y menos iba yo a desperdiciar el exquisito sabor de una cerveza fría en mi paladar, acompañada por el frío de las paredes, y por supuesto de gente sin inhibiciones, música para terminar la tarde, una charla y listo.


¿Listo?: No!. Veinticuatro horas después y aún me someto a seguir viendo en los medios una sarta de informaciones relacionadas con la marcha. ¿Cuánto más durará el tema?, ¿Sólo queda esperar cómo ocurre la que se viene?.


Esperar, será.


Gracias a todos los que leyeron esto, esto que ocurre en la calle…


Hasta Pronto